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No pido nada, no rechazo nada, no guardo nada

agosto 8, 2011

Las cosas comunes de la vida, las experimento igual que usted. La diferencia está en lo que no experimento. No experimento miedo o codicia, odio o cólera. No pido nada, no rechazo nada, no guardo nada. En esas cosas no hago concesiones. (Nisargadatta)

¿Cómo encontrar la paz?

agosto 6, 2011

Jiddu Krishnamurti

La prevención de estos horrores y destrucciones (del mundo) siempre en aumento depende de cada uno de nosotros; no de tal o cual organización o plan de reforma, ni de ninguna ideología, ni de la invención de mayores instrumentos de destrucción, ni de ningún jefe o dirigente, sino de cada uno de nosotros. (…) Nadie, salvo ustedes mismos, puede conducirlos a la paz. No hay más jefe ni sistema que pueda poner término a la guerra, a la explotación y a la opresión, que ustedes mismos. Sólo con su reflexión, con su compasión y con el despertar de su entendimiento, podrá establecerse la paz y la buena voluntad.

Síntomas de paz interna

julio 18, 2011

Por Saskia Davis
Por favor observa estos síntomas de paz.
Muchos corazones ya han sido expuestos!
Puede en un día alcanzar proporciones epidémicas y provocar un cambio mundial.
 

* Una inconfundible habilidad de disfrutar cada momento.

* Pérdida de interés en juzgar a otros.

* Pérdida de interés en interpretar las acciones de otros.

* Pérdida de interés en el conflicto.

* Pérdida de la habilidad de preocuparse. (Síntoma muy serio)

* Frecuentes y agobiantes episodios de aprecio o desapegado dar.

* Una tendencia a sonreír más a menudo.

* Contentos sentimientos de conexión con otros y con la naturaleza.

* Frecuentes ataques de sonrisa desde el corazón a través de los ojos.

* Tendencia a dejar que las cosas ocurran en vez de hacer que ocurran.

* Tendencia a permitir que las cosas se desarrollen en vez de crearlas.

* Tendencia a trabajar en uno en vez de en los demás.

* Tendencia a pensar y actuar espontáneamente en vez de desde el miedo basado en experiencias pasadas.

* Susceptibilidad al amor extendido por otros como también el impulso incontrolable de extender amor.

*  *  *  *  *  *
 
Si tienes todos o la mayoría de estos síntomas, se te aconseja que tu condición de paz puede ser incurable.
Si te expones a alguien que exhiba estos síntomas, ¡permanece expuesto bajo tu propio riesgo!
Estas condiciones de paz son bastante infecciosas.

Satori

junio 28, 2011

Tanto el pasado como el futuro no pueden estar en el momento presente -en el aquí y ahora -la mente se siente perdida y consecuentemente la emoción que acompaña a la desorientación siempre es ansiedad.

El estado de conciencia debe ser uno con el momento presente -que es el único que existe y es donde se desarrolla la vida -, no existe presente en ningún otro lugar del tiempo que no sea -ahora.

Los nombres que en el budismo zen se han otorgado al estado de conciencia presente son; el denominado satori, que es solo un instante de conciencia plena con el momento presente, y el estado de iluminación; que es la conciencia plena, permanente y natural de cada momento presente. Los maestros zen dicen siempre: “Vivir el aquí y ahora de cada instante de vida”.

Las 4 leyes de la espiritualidad de la India

junio 20, 2011

En la India se enseñan las “Cuatro Leyes de la Espiritualidad”

La primera dice:
“La persona que llega es la persona correcta”, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice:
“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”.
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice:
“En cualquier momento que comience es el momento correcto”.
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última:
“Cuando algo termina, termina”.
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegue a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ninguna gota de lluvia cae alguna vez en el lugar equivocado.

Los ciegos y el elefante

junio 10, 2011

Más allá de Ghor había una ciudad en que todos sus habitantes eran ciegos, un rey llego un día a las proximidades de la ciudad con su ejército y su cortejo, este rey tenía un poderoso elefante para atacar y atemorizar a la gente.

Como la población estaba ansiosa por conocer al elefante algunos ciegos fueron a su encuentro. Como no conocían la forma del elefante tantearon para reunir información, palpando su cuerpo. Cada uno pensó que sabía algo según la parte del animal que alcanzó a tocar.

Cuando volvieron los demás ciudadanos estaban ansiosos por conocer la verdad y preguntaron por la forma y aspecto del elefante.

El hombre que había tocado la oreja dijo:

-Es una cosa grande, rugosa, ancha y gruesa, como un felpudo.

El que había tocado la trompa dijo:

-Es poderoso y firme como un pilar.

Cada uno había tocado una sola parte y todos lo habían percibido erróneamente. Ninguno conocía la totalidad: el conocimiento no es compañero de los ciegos. Todos imaginaron algo, pero algo equivocado.

El ser humano no está informado acerca de la divinidad.

No existe “camino” mediante el intelecto ordinario.

El ladrón y la luna

junio 4, 2011

Un hombre sabio vivía en una cabaña al pie de una montaña. Cierta noche, un ladrón entró en la choza, sólo para descubrir que allí no había nada que robar. El sabio volvió entonces y lo sorprendió.

—Tal vez hayas hecho un largo camino para visitarme —le dijo al ladrón— y no debes irte con las manos vacías. Por favor, acepta mi ropa como regalo.

El ladrón quedó desconcertado, tomó la ropa y se fue sin decir nada. El sabio, desnudo, se sentó a mirar la luna.

—Pobre hombre —pensó—. Ojalá pudiera darle esta hermosa luna.